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Historia de una fotografía...


Carmen Villasán Moreno junto a su madre Fulgencia Moreno Alguacil  (Barcelona, 1913)
Foto cedida por María Luisa Terrades Atauri.
 

La fotografía fue una presencia constante en la vida de Carmen Giménez Flores, vizcondesa de Termens, como también lo fue en la trayectoria de otra egabrense relevante de su tiempo: la actriz Carmen Villasán Moreno. Ambas, desde ámbitos distintos, participaron de una cultura visual en la que el retrato no solo fijaba la memoria, sino que construía identidad, prestigio y relato social.

Sin embargo, pocas imágenes ilustran mejor los riesgos y las posibilidades de la investigación histórica como aquella que durante años creimos vinculada a los últimos días de la vizcondesa y que, finalmente, ha revelado una historia completamente distinta.

Una imagen, varias identidades

Sabemos que la vizcondesa de Termens vivió sus últimos días, en 1937, prácticamente recluida en su lecho. Rechazaba visitas y permanecía acompañada únicamente por su médico, su confesor y su fiel sirvienta Juana Cañero, algunas sobrinas y su ahijada, la joven Mercedes Von Schmiterlow Giménez, conocida familiarmente como Mimi.

En este contexto, en la primera edición de La Infantona (2010), se interpretó que la fotografía en cuestión representaba a doña Carmen Giménez junto a su ahijada Mimi, en una escena de intimidad y cuidado que parecía coherente con los testimonios de sus últimos días.

Posteriormente, con motivo de la nueva edición de La Infantona (2025), y tras atender a la memoria familiar transmitida por sus descendientes —especialmente por Gema Muñiz Von Schmiterlow—, se revisó esta identificación. La joven fue entonces reconocida como Marina Tavira Moraleda, sobrina de la vizcondesa. Esta nueva atribución se apoyaba tanto en el análisis comparativo con otras fotografías como en la procedencia de la imagen, vinculada a la familia Ropero Marín y los descendientes de José Tavira Giménez, uno de los sobrinos predilectos de doña Carmen.

Parecía, pues, que la cuestión quedaba definitivamente resuelta.

Giro inesperado

Sin embargo, la investigación histórica rara vez se cierra de manera definitiva. La sorpresa llegó al conocer el testimonio de María Luisa Terrades Atauri, quien aportó una información decisiva: ni la señora, ni la joven retratadas eran la vizcondesa ni su sobrina.

En realidad, la fotografía muestra a doña Fulgencia Moreno Alguacil y a su hija, la actriz Carmen Villasán Moreno.

Este descubrimiento supone un auténtico giro copernicano en la interpretación de la imagen, invirtiendo por completo su significado. Lo que se había entendido como un retrato íntimo de la decadencia y el final de una figura aristocrática se revela, en realidad, como una representación de otra historia: la de una madre y una hija en el contexto de una trayectoria artística emergente.

La fotografía fue realizada en un estudio de Barcelona y presenta a dos figuras estrechamente vinculadas: Fulgencia Moreno Alguacil, natural de Cabra, casada con Francisco Villasán Jiménez, y su hija Carmen Villasán Moreno. Aunque esta última nació en1892 en la entonces aldea de Nueva Carteya, fue considerada a todos los efectos natural de Cabra, tal como consta en su documentación matrimonial.

La imagen, por tanto, se inserta en un contexto urbano y profesional —el estudio fotográfico barcelonés— y no en el ámbito doméstico y crepuscular que inicialmente se le había atribuido.

Carmen Villasán Moreno junto a su madre Fulgencia Moreno Alguacil  (Barcelona, 1913)
Foto cedida por María Luisa Terrades Atauri.

Carmen Villasán: una pionera olvidada del cine español

La correcta identificación de la fotografía no solo corrige un error, sino que permite rescatar la figura de Carmen Villasán Moreno como protagonista de pleno derecho en los orígenes del cine español.

Activa entre 1911 y 1920, Villasán fue una de las actrices más destacadas del periodo del cine mudo, aunque su presencia en la historiografía ha sido, hasta hace poco, escasamente reconocida. Investigaciones especializadas, como la de la profesora Carmen Rodríguez Fuentes (*) , subrayan su relevancia en un momento en que las productoras competían por contratar a los intérpretes más cotizados. En ese contexto, Carmen Villasán aparece como una actriz disputada por múltiples compañías, signo evidente de su prestigio.

Las fuentes hemerográficas confirman también esta valoración. En 1915, la revista barcelonesa La Vida Gráfica destacaba su belleza, elegancia y talento, augurándole un brillante porvenir. Asimismo, en 1918, El Mundo Cinematográfico recogía una entrevista en la que la propia actriz ofrecía detalles sobre su carrera.

Entre las películas en las que participó figuran títulos como La mejor venganza (1912), El signo de la tribu (1913), La intrusa (1914), Redención (1915), Pacto de lágrimas (1915), El secreto de una madre (1916), En pos de la ilusión (1917), El signo manda (1917) y La loca del bosque (1920).

Especial mención merece La España trágica (1918), dirigida por Rafael Salvador, donde compartió reparto con el actor cordobés Antonio Calvache. Esta ambiciosa producción, rodada en localizaciones de Córdoba, Sevilla, Jerez de la Frontera y el norte de Marruecos, constituye un hito del cine español tanto por su temática —el mundo del toreo con desenlace trágico— como por su envergadura técnica y logística.

La carrera de Carmen Villasán se vio interrumpida tras su matrimonio con Francisco Terrades Pla, ginecólogo y catedrático de la Universidad de Barcelona. Renunció a un contrato firmado para irse a Hollywood y partir de entonces, se retiró de la vida pública, estableciendo su residencia en Barcelona donde formó una familia, tuvo una hija, también llamada Carmen, y un hijo Francisco Terrades Villasán.

Durante años, alternó su vida en la ciudad con estancias estivales en Lloret de Mar, donde la familia poseía una residencia junto al mar. Ya alejada de los focos, mantuvo, no obstante, vínculos con su ciudad de origen, Cabra, a la que regresó en alguna ocasión y donde conservó amistades de juventud a través de correspondencia. Falleció en Barcelona el 11 de octubre de 1984.

Carmen Villasán Moreno junto a su padre Francisco Villasán (Barcelona, 1913)
Foto cedida por María Luisa Terrades Atauri.

Memoria, fotografía e interpretación

La historia de esta fotografía pone de manifiesto hasta qué punto las imágenes son documentos abiertos, sujetos a errores de atribución, reinterpretaciones y, en ocasiones, revelaciones inesperadas. Lejos de ser testimonios cerrados, las fotografías dependen de los contextos en los que se conservan, de las fuentes que las acompañan y, sobre todo, de la memoria —familiar, colectiva y documental— que las transmite.

En este caso, el proceso de investigación no solo ha corregido una identificación equivocada, sino que ha permitido rescatar del olvido la figura de Carmen Villasán Moreno, desplazando la lectura de la imagen desde el ámbito aristocrático al cultural y artístico.

Sin embargo, lejos de cerrar definitivamente la historia, esta nueva identificación abre una incógnita tan sugerente como reveladora: ¿cómo y por qué llegó esta fotografía —un retrato de estudio de la joven actriz egabrense junto a su madre— a formar parte del archivo familiar de la vizcondesa de Termens?

La pregunta no es menor. Nos sitúa ante la posibilidad de vínculos sociales, afectivos o incluso circunstanciales entre ambas familias, hoy apenas perceptibles. ¿Existió algún tipo de relación entre Carmen Giménez Flores y el entorno de los Villasán? ¿Fue la fotografía un obsequio, un recuerdo compartido, una admiración hacia la joven actriz, o simplemente el resultado de las complejas redes de sociabilidad de la época?

En ausencia, por ahora, de una respuesta concluyente, la fotografía vuelve a situarse en ese territorio ambiguo entre la certeza y el misterio. Porque, en última instancia, toda fotografía no solo fija un instante del pasado, sino que también proyecta hacia el futuro la posibilidad de seguir interrogándolo.


(*) CARMEN RODRÍGUEZ FUENTES, es investigadora y profesora del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Málaga.  Su trabajo académico se ha centrado en el estudio del cine español, con especial énfasis en el papel de la mujer en la posguerra.  Es autora de la tesis doctoral “Las actrices en el cine español de los cuarenta”, dirigida por Emilio Carlos García Fernández y defendida en la Universidad Complutense de Madrid en 2001 (publicada posteriormente en formato libro en 2002 y 2005). La obra investiga el star-system femenino de la posguerra, analizando no solo la interpretación, sino también su contexto en la sociedad, el arte, la moda y las costumbres de la época a través de fuentes como películas, informes de producción, hemerografía y publicidad. 


Presentación en Cabra de la nueva edición de La Infantona - GALERÍA DE IMÁGENES- (25/09/2025)

 








Imágenes inéditas y nuevos datos de la vizcondesa de Termens en la reedición de 'La Infantona' de Salvador Guzmán

 

El historiador José Luis Casas, la delegada municipal de Cultura, Mª Sierra Sabariego, y el profesor egabrense Salvador Guzmán Moral. / J. MORENO

El Patio de Cristales del IES Aguilar y Eslava acoge la presentación de la obra.


José Moreno
Diario CÓRDOBA
Cabra, 26 SEPT 2025

Quince años después de su primera edición, el profesor egabrense Salvador Guzmán Moral, presidente de la Fundación Aguilar y Eslava de Cabra, junto al historiador José Luis Casas, y la delegada municipal de Cultura, Mª Sierra Sabariego, ha presentado en el Patio de Cristales del IES Aguilar y Eslava del que es su director, una reedición, revisada y corregida de su obra La Infantona. Rival de la Infanta Eulalia. Carmela Giménez, la vizcondesa de Termens.

En sus páginas, Guzmán, descubre no sólo fotografías inéditas de Giménez sino también nuevos datos de aquella hija de un zapatero y una empleada doméstica que fue amante del infante de España y duque de Galliera, Antonio de Orleans, esposo de la hija de Isabel II y hermana de Alfonso XII, la infanta Eulalia de Borbón, e hijo del duque de Montpensier, Antonio de Orleans y Borbón-Dos Sicilias, que se postuló al trono de España.

La vida de una mujer, de procedencia humilde, que llegó a estar cerca de los centros de poder más destacados de Europa durante cerca de tres décadas, desde finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX y que muy avanzada para su época, ocupó muchas páginas de la prensa del corazón y que llegó a provocar el primer divorcio en la Casa Real española y por lo que “por su forma de vivir y entender la vida, indudablemente, Carmen Giménez, hasta el último momento, fue dueña de su propio destino, transgrediendo muchas normas sociales y convenciones de su tiempo”, como apuntaba su autor.

Entrevista | Salvador Guzmán «La vizcondesa de Termens fue una mujer avanzada para su época»


 

Salvador Guzmán ha publicado una reedición de ''La Infantona. Rival de la Infanta Eulalia. Carmela Giménez, la vizcondesa de Termens', descubriendo nuevos datos de quien fue amante del infante Antonio de Orleans.

José Moreno

Diario CÓRDOBA

Cabra, 25 SEPT 2025

-En estos días ha vuelto a las librerías, quince años después de su primera edición, el libro ‘La Infantona. Rival de la Infanta Eulalia. Carmela Giménez, vizcondesa de Termens’. ¿Qué le ha llevado a hacer esta reedición?

-La edición original de La Infantona (2010) se agotó al poco de salir y muchos lectores se quedaron sin posibilidades de leerla. Desde entonces, muchas personas me han preguntado cómo hacerse con un ejemplar o si se iba a hacer una reedición. Y este ha sido el motivo fundamental de su nueva publicación: atender a los muchos interesados en esta historia, corrigiendo y actualizando datos del texto original, con una nueva maquetación e incorporando nuevas aportaciones gráficas (fotografías inéditas).

-Este trabajo es fruto de muchos años de investigación. ¿Ha sido difícil acceder a algunos documentos y testimonios de aquellos que la conocieron?

-Este libro es resultado de una combinación diversa de recuerdos, documentos e informaciones recogidas, especialmente, entre Sanlúcar de Barrameda y Cabra y que, personalmente, me ha resultado una tarea gratificante y apasionante. Todo surgió a raíz de mi tesis doctoral sobre el mausoleo de la Vizcondesa de Termens de Cabra, una obra emblemática de Mariano Benlliure en la que descubrí a su promotora, Carmen Giménez Flores, la Infantona o la Sarroqueña, como le llamaban en Cabra. Un personaje enigmático y controvertido, del que se contaban muchas cosas, pero del que se desconocía su verdadera historia. Sin embargo, la suerte me puso en el camino muchos documentos y testimonios, que como si de un gran rompecabezas se tratará empezaron a encajar, dando lugar a poder recomponer su verdadera biografía.

-En esta reedición, junto al texto original, se muestran fotografías procedentes del álbum familiar de la vizcondesa. ¿Qué podemos conocer de nuevo de su personalidad?

-Con las fotografías conseguidas a lo largo de este tiempo hemos reconstruido un verdadero álbum familiar de la vizcondesa de Termens, que ha sido posible por las aportaciones de muchas personas, pero especialmente de la familia Muñiz Von Schmiterlöw y la familia Ropero Marín, que me las han cedido gentilmente. A partir de esta colección de fotografías de finales del siglo XIX y primer cuarto del siglo XX podemos apreciar la construcción de su imagen personal. Actualmente existe un interés creciente por este tipo de fotografía sobre la construcción de la imagen de la mujer. Los álbumes de fotografías de esta época plantean estrategias visuales y discursivas que utilizan el repertorio histórico del retrato o la escena de género para proponer la elegancia y la diligencia doméstica en la vida cotidiana de las damas de clase alta o de cómo las mujeres se colocaron ante la cámara y buscaron caminos para tomar el control de su propia imagen. Álbumes fotográficos como este de la vizcondesa de Termens nos sirven para conocer mejor los comienzos de lo que hoy llamamos «empoderamiento femenino».

-De siempre ha estado interesado en la figura de Carmela Giménez. ¿Qué le atrajo de ella?

-Su legado sigue presente y sigue viva su historia de novela, la que cuenta cómo la hija de un zapatero y una criada se convirtió en una rica aristócrata que supo hacer de los sueños su destino. A partir de su ruptura con el infante don Antonio y de los problemas familiares y disputas judiciales con la familia Orleans-Borbón, Carmen Giménez, haciendo honor a su título de vizcondesa, iniciaría una serie de proyectos artísticos, de beneficencia, culturales o religiosos que constituyen un importantísimo legado patrimonial... y buena prueba de ello es el reciente reconocimiento de su mausoleo como BIC.

-¿Se puede decir que fue una mujer avanzada para su época y, en cierta manera, transgresora?

-Evidentemente. Carmen Giménez es mujer de su tiempo, pero su trayectoria personal y sus peripecias vitales nos llevan a afirmar que fue una mujer moderna y avanzada para su época. Se paseó por los grandes salones de Madrid, París y Londres. Fue protagonista de la prensa del corazón de una de las épocas más apasionantes de la historia de España, en una disputa matrimonial que terminaría con la primera separación oficial en la Casa Real española. Por todo esto, por su forma de vivir y entender la vida, indudablemente, Carmen Giménez, hasta el último momento, fue dueña de su propio destino, transgrediendo muchas normas sociales y convenciones de su tiempo.

-¿Se conoce ya todo lo que la rodea a la misma o quedan aún algunos aspectos por conocer?

-Bueno, siempre habrá nuevos elementos y datos que analizar y, sobre todo, que contextualizar. Su relación con la familia Orleans- Borbón todavía presenta algunas lagunas. Pero, sin duda, Carmela Giménez, mujer de gran encanto y belleza, cautivaría al desdichado Infante de Orleáns, heredero de la dinastía de los Montpensier, casado por razones de Estado con su prima la infanta Eulalia, hermana del rey Alfonso XII. Y probablemente el punto de vista y la personalidad de Antonio de Orleáns pueda ser motivo para otras investigaciones y quién sabe si otro libro.

Publicado en Diario CÓRDOBA (25/09/2025):

https://www.diariocordoba.com/cultura/2025/09/25/vizcondesa-termens-mujer-avanzada-epoca-121930226.html?fbclid=IwdGRzaANBtx9jbGNrA0G3G2V4dG4DYWVtAjExAAEeo8m9UBtekLalyXaG-LVFbFA3Ix2vTR6YLPPHkF0QyiEg2IG40OP33wWhXn8_aem_z2QLN5iL93XtxLJuzm1afg&sfnsn=scwspwa

Entrevista | Salvador Guzmán revela la vida 'libre' de la Vizcondesa de Termens: «Hizo de sus sueños su destino»

 

El escritor presenta este viernes en Cabra la reedición de su libro 'La Infantona' donde relata la azarosa vida de la egabrense Carmen Giménez Flores.

BEATRIZ MORA
ABC Córdoba
26/09/2025

Salvador Guzmán ha publicado una reedición de su libro «La Infantona», que trata sobre la vida de Carmen Giménez Flores, Vizcondesa de Termens. Este nuevo ejemplar corrige algunos de los datos del texto original e incluye fotografías inéditas de doña Carmen. ABC analiza con el escritor el personaje de la Infantona.

-Empecemos por lo básico: ¿quién era Carmen Giménez Flores?
Hablar de Carmen Giménez Flores es hablar de un personaje muy relevante en la historia de la ciudad de Cabra y en la sociedad de la época, finales del siglo XIX y principios del XX. Fue un personaje muy controvertido y protagonista de la crónica social, y todo ello a partir de la relación «escandalosa» que tuvo con un infante de España, don Antonio de Orleans y Borbón.

-¿Cómo consigue una persona con unos orígenes tan humildes, convertirse en la Vizcondesa de Termens?
Ella accede a la familia de don Juan Ulloa como sirvienta, aunque en realidad la acogieron y convivía con ellos. Cuando él se traslada a Madrid como diputado, ella entra en círculos sociales que estaban vetados para una persona de clase social baja. Ahí conoce a don Antonio de Orleans, y es probable que entre ellos se produjera un flechazo. Él estaba casado con Eulalia de Borbón, pero era un matrimonio de estado. Esto explica que don Antonio llevara una vida paralela con doña Carmen, algo que no escondió, lo que justifica el apodo de «la Infantona».

¿Cuándo y por qué termina realmente la relación de Carmen y Antonio?
Termina porque él tiene otras amantes. Fue una relación larga, de casi 30 años, y durante ese tiempo ella va configurándose una imagen y una fortuna sin don Antonio de Orleans, y llega un momento en que no lo necesita. La separación se produce en 1914, y trajo problemas con los hijos de don Antonio, que empezaron a reclamar a doña Carmen la herencia de su padre.

-¿Cree que parte de la obra social que doña Carmen hizo se debe a un deseo de redimirse por la vida que había tenido?
No, aunque existe un cierto complejo de culpa, pero es más de tipo religioso. Lo que sí aprende ella rápido y bien son los modos de vida de la aristocracia, y una aristócrata tiene que ser una persona benefactora. Hace un colegio, patrocina la carrera eclesiástica de algunos jóvenes sacerdotes, hace obras sociales… Ella tiene muy asumida esa condición de benefactora.

Hijas de la Caridad en París
-¿Qué diría usted que es lo más relevante que hizo Carmen Giménez Flores en vida?
Probablemente fue la Fundación Termens, creo que es la gran obra de Carmen Giménez Flores. Conoció la casa central de las Hijas de la Caridad en París y cuando vio las penurias que pasaban para enseñar a niños pobres les construyó un colegio moderno para que niños y niñas recibieran la educación y la cultura que ella no tuvo. Lo puso a disposición de ellas para que ejercieran como maestras e invirtió la mayoría de su fortuna en ese proyecto. Eso es muy, muy importante.

-¿Cree que, tras su muerte, la imagen que tenemos como sociedad de la Vizcondesa y de su obra social es distinta a la que tenían en aquella época?
Creo que sí, que el interés de este personaje se va acrecentando con el tiempo. Es un personaje real, pero vive una vida de novela. Ella se hace una imagen de Vizcondesa de Termens, que no tiene nada que ver con su vida anterior. Fue una persona muy batalladora, y creo que podemos conocer pocas personas como ella a lo largo de la historia. Para mí, ella fue una mujer libre, que hizo de sus sueños su destino. Eso creo que es muy valioso.

Viernes, 26 de septiembre PRESENTACIÓN de la nueva edición de LA INFANTONA


El próximo viernes, 26 de septiembre de 2025 a las 20:00 h. se presenta en el Patio de Cristales del IES Aguilar y Eslava y Fundación Aguilar y Eslava - Cabra la nueva edición de LA INFANTONA que será presentada por el historiador José Luis Casas Sánchez.... ENTRADA LIBRE.

Recreación y estudio con IA del escudo de armas de la Vizcondesa de Termens

Recreación con IA de una fotografía del escudo de la vizcondesa de Termens en un edificio de París,
como el que llegó a colocar en su casa de la Rue Spontini, 48

Hoy queremos compartir un proyecto que fusiona la heráldica, el estudio histórico y las capacidades avanzadas de la Inteligencia Artificial. Nuestro objetivo es la recreación y análisis del escudo de armas de la Vizcondesa de Termens, explorando sus detalles intrínsecos y dándole vida a través de diversas representaciones artísticas generadas por IA.

La Inteligencia Artificial (IA) se está consolidando como una herramienta transformadora también en la investigación histórica. Al aprovechar sus potentes algoritmos, los investigadores podemos desentrañar y generar nuevas hipótesis y, como en este caso, recrear visualmente elementos del pasado que tradicionalmente requerían un extenso trabajo manual. Esta capacidad de generar imágenes de alta fidelidad abre nuevas vías para la divulgación y el estudio, permitiendo una visualización más inmersiva y accesible de la historia.

No obstante, es fundamental abordar el uso de estas tecnologías con un espíritu crítico y con la necesidad de verificar la autenticidad de las fuentes digitales y de contextualizar adecuadamente la información generada por IA. Asimismo, el riesgo de que la proliferación de datos y la "sobreinformación" obstaculicen una interpretación objetiva de los eventos o elementos del pasado nos obliga a mantener una vigilancia académica constante.

Antecedentes históricos: La concesión del Vizcondado de Termens

La historia del título de Vizcondesa de Termens se remonta a principios del siglo XX. En 1909, a instancias de una persistente demanda de don Antonio de Orleáns a su sobrino, el Rey Alfonso XIII, se concedió el título de Vizcondesa de Termens a doña Carmen Giménez Flores.

Este proceso comenzó en 1907, cuando don Antonio sufragó los costes de la rehabilitación del título de vizconde de Termens. Para ello, se emprendió una meticulosa investigación genealógica de la familia Brito, abarcando desde el nacimiento del I Vizconde de Termens, don Gregorio Brito, en 1600, hasta el de doña María del Carmen Giménez Flores en 1867.

Entre 1907 y 1909, don Luis Rubio Ganga, cronista y Rey de Armas de S.M. Alfonso XIII, recopiló y analizó una vasta documentación: 83 partidas sacramentales, diversos documentos de distinta índole, notas y extractos, todos ellos cruciales para la confección del árbol genealógico de la familia Brito. Su labor se centró en establecer las relaciones de parentesco entre los individuos mencionados y don Gregorio de Brito, el primer vizconde de Termens, y doña María del Carmen Giménez Flores, a quien correspondía la documentación más reciente.

Las conclusiones de este exhaustivo informe confirmaron que doña Carmen Giménez Flores y Brito y Milla era descendiente directa de don Gregorio Brito. Por tanto, se determinó que era la legítima acreedora a ostentar dicho título, siempre sin perjuicio de terceros con mejor derecho.

Como resultado de este proceso, el 17 de diciembre de 1909 se expidió la Real Carta de sucesión en el título de Vizconde de Termens a favor de doña Carmen Giménez. Poco después, el 10 de enero de 1910, S.M. don Alfonso XIII de Borbón expidió una Certificación Real que autorizaba el uso de su escudo de armas –tanto en grabados como en joyas, enseres, etc.– por ella y sus descendientes.

El Escudo de Armas de la Vizcondesa de Termens.

Los escudos de armas han servido, desde el siglo XIII hasta el XIX, no solo como señal de posesión y adorno, sino también como una poderosa seña de identidad en innumerables objetos, monumentos y documentos. La heráldica de la Vizcondesa de Termens es un fiel reflejo de los cánones estéticos y estructurales de los escudos del siglo XIX.

Su diseño está cuartelado en CRUZ, lo que implica una división del campo del escudo en cuatro secciones, cada una destinada a representar las armas de uno de los apellidos que confluyen en el linaje de la Vizcondesa.

A continuación, se detalla la descripción heráldica de cada cuartel:

Jefe del Escudo (Parte Superior):

Cuartel Diestro (Superior Izquierdo): Presenta un campo de gules (rojo) sobre el cual se disponen en oro (amarillo o dorado) dos espadas cruzadas, flanqueadas por dos columnas adosadas y superadas por una flor de lis. Estas son las armas correspondientes al apellido Giménez.

Cuartel Siniestro (Superior Derecho): En un campo de gules (rojo), se aprecian tres flores de lis en oro, todo ello enmarcado por una bordura de gules. Estas son las armas del apellido Flores.

Punta del Escudo (Parte Inferior):

Cuartel Diestro (Inferior Izquierdo): Se caracteriza por un losangeado alternante de gules (rojo) y plata (blanco o plateado). Los nueve losanges de plata están cargados con leones rampantes de gules. Estas son las armas de los Brito.

Cuartel Siniestro (Inferior Derecho): Muestra un campo de gules (rojo) con una banda en oro, sobre la cual se disponen una serie de aves pequeñas, conocidas heráldicamente como cojudas o alondras. Estas son las armas de los Milla.

Finalmente, el escudo se encuentra timbrado con un yelmo y cimeras, elementos que refuerzan su carácter nobiliario. Sobre estos, se sitúa la insignia vizcondal: una corona de oro adornada con tres perlas mayores y otras menores, distintivo inequívoco de su título.

La IA como colaboradora creativa en la recreación digital del escudo de armas de la Vizcondesa de Termens  

Para llevar a cabo este proyecto de recreación visual, nos hemos apoyado en una avanzada herramienta de Inteligencia Artificial capaz de interpretar descripciones detalladas y generar imágenes fotorrealistas o estilizadas. El proceso ha sido una verdadera colaboración entre la precisión histórica y la capacidad generativa de la IA.

Nuestro trabajo comenzó con un estudio preliminar basado el diseño heráldico más correcto para este título. En lugar de partir de una única fuente, nuestro punto de partida fue el análisis de la iconografía de escudos de la Vizcondesa de Termens localizados en diversas fuentes documentales y físicas: grabados de época, relieves en monumentos y escudo en edificios, detalles en verjas y elementos decorativos en utensilios.

Este enfoque nos permitió entender las características formales, la ornamentación (yelmo, corona vizcondal y lambrequines) y la disposición de los cuarteles típicos de la época, para así crear una base sólida para el proceso de creación digital.

Una vez que tuvimos la base conceptual, pasamos a la fase de recreación digital. Utilizamos la IA para generar una primera versión del escudo, un dibujo ilustrativo en color que incorporaba los elementos y colores descritos en la heráldica.

A partir de esta primera imagen, la versatilidad de la IA nos permitió explorar la pieza en múltiples formatos y estilos, demostrando cómo una misma descripción heráldica puede manifestarse de diversas maneras artísticas, como esta representación pictórica:

Versión en Piedra: Para simular la sensación de una talla monumental, la IA reinterpretó los elementos del escudo en un relieve de piedra, destacando el volumen y las imperfecciones propias del material.

Versiones en Metales: Exploramos la pieza en un estilo metalizado, creando una versión en bronce que evoca el paso del tiempo y otra en plata que refleja un acabado más pulido y contemporáneo, como el de una pieza de joyería o un grabado.

Este proceso no solo nos permite visualizar el escudo en un formato que la Vizcondesa de Termens podría haber visto en vida, sino que también subraya cómo la tecnología actual puede ser una herramienta poderosa para la divulgación histórica y la preservación del patrimonio, permitiendo que estas piezas de arte y conocimiento sean accesibles y comprensibles para un público más amplio.


Nueva edición de LA INFANTONA (2025)

 

En unos días estará disponible la nueva edición de LA INFANTONA (2025).

En esta reedición encontraremos el texto original, revisado y corregido, pero sobre todo una nueva maquetación de las fotografías conseguidas a lo largo de este tiempo y que constituyen un verdadero álbum familiar de la vizcondesa de Termens... 

Gracias a todas las personas que con su interés e insistencia han hecho realidad esta nueva publicación...

VÍDEO de la conferencia LA INFANTONA en el Colegio de Médicos de Sevilla (19/12/2024)


Vídeo reportaje de la conferencia del investigador y escritor Salvador Guzmán Moral, pronunciada el jueves 19 de diciembre de 2024 en la sede del Real e Ilustre Colegio de Médicos de Sevilla (RICOMS), acerca de la figura de "LA INFANTONA: Carmen Giménez Flores, vizcondesa de Termens" en una nueva conferencia organizada por la Sociedad Sevillana de Médicos Escritores y Artistas "Nicolás Monardes".






Misa de acción de gracias por la despedida definitiva de las Hijas de la Caridad en Cabra.

 

Sor Pilar Pedrosa García, la última monja de Termens, recoge un recuerdo que le entrega la corporación municipal 

El sábado, 11 de enero de 2025 se celebró en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán de Cabra (Córdoba) una misa de acción de gracias por el ministerio de las Hijas de la Caridad en nuestra ciudad.

La ceremonia religiosa estuvo presidida por el obispo de la diocesis, Demetrio Fernández González, quién en su homilía reconoció la extraordinaria labor educativa y social que las Hijas de la Caridad han llevado a cabo durante más de 90 años en Cabra, resaltando que de ellos 65 años los ha vivido personalmente Sor Pilar Pedrosa, toda su vida en Termens.

Las Hijas de la Caridad en Cabra han sido en todo coherentes con el espíritu vicenciano, dedicadas en un principio a la educación infantil y primaria, y posteriormente embarcadas en una aventura educativa dedicada a los más necesitados, en la que desde el principio sintieron la fuerza, la presencia y el amor de Dios. Así en un constante esfuerzo por su preparación y formación han luchado denodadamente por mantener la competencia y calidad de un centro especializado en educación especial.

El colegio del Niño Jesús de la Fundación Escolar Termens, como centro educativo católico vicenciano, se inspira en el magisterio de Vicente de Paúl y de Luisa de Marillac, y basan sus esfuerzos en la integración social de los alumnos, la sensibilización por los necesitados y la valoración del saber como medio para servir mejor a los demás.

En la misa de despedida definitiva de las Monjas de Termens participaron autoridades como el alcalde y miembros de la corporación municipal y diputación de Córdoba, familias de antiguos y actuales alumnos, representantes de la Fundación Santos Mártires, asociación de la Medalla Milagrosa, hermanos de la Cofradía del Cristo de la Expiración, Juventudes Marianas Vicencianas y representantes de otras instituciones sociales y educativas y numerosas personas que quisieron acompañar en este emotivo día a las queridas  y admiradas Monjas de Termens, como se les conoce popularmente, y que desde que en 1934, Carmen Giménez Flores, vizcondesa de Termens, pusiera en sus manos el Colegio del Niño Jesús y la fundación docente que lleva su nombre.

Dedicadas a la educación de alumnado de necesidades educativas especiales desde los últimos 53 años, las Hijas de la Caridad de Termens dejan un gran legado social y educativo, que tratará de continuar, a partir de ahora, la Fundación Santos Martires de Córdoba con el patrocinio del Obispado.

De esta forma se pone punto y final a una historia de noventa años...










Adiós a las monjas de Termens


Sor Pilar Pedrosa firma en el libro de honor del IES Aguilar y Eslava en 2009.

Salvador Guzmán Moral
Presidente de la Fundación Aguilar y Eslava de Cabra 


Este sábado, 11 de enero, se celebra en Cabra un acto de reconocimiento y despedida a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, que, definitivamente, dejan el Colegio del Niño Jesús de la Fundación Escolar Vizcondesa de Termens, el gran proyecto de Carmen Giménez Flores (1867-1938) y por el que aún se le sigue recordando.

De esta forma se pone punto y final a una historia de noventa años en la que se han vivido dos etapas bien diferenciadas. Un primer periodo que va desde su apertura en 1934 hasta 1971 dedicada a la educación primaria, por la que pasaron estudiantes muchos de los cuales continuarían la educación secundaria en el instituto de Aguilar y Eslava. Y una segunda etapa, que arranca en 1972 y que ha llegado hasta hoy, comprometida admirablemente con la educación y la atención al alumnado con necesidades educativas especiales.

En estos momentos en los que se cierra una página importante de la memoria educativa, social y cultural de la ciudad, resulta obligado recordar, al menos, los inicios de su historia.

La Fundación Escolar Termens sucedería en el tiempo a otras del siglo XIX como la Obra Pía, la Escuela de la Sociedad de Amigos del País y la Escuela Normal, aunque su precedente inmediato lo encontramos en el grupo escolar llamado del Niño Jesús de Praga, un colegio de párvulos que ya regentaban en Cabra las Hijas de la Caridad desde 1904.

El grupo escolar

El proyecto de grupo escolar donación de la vizcondesa de Termens data de 1930. Esta gran empresa estaría dirigida por el arquitecto italiano Enrique Daverio y consistiría en la construcción de un edificio principal y otros secundarios como dependencias de un centro educativo, situados en una espléndida huerta que a tal efecto adquirió Carmen Giménez. De igual forma se construiría una capilla donde se instalaría el mausoleo con todos sus elementos escultóricos y decorativos y parte de la verja que la rodeaba en el cementerio, así como otras obras artísticas encargadas al efecto.

Alumnos de Termens con sus monjas profesoras (1940). / Cabra en el Recuerdo

El presupuesto inicial para levantar este edificio, firmado el 1 de octubre de 1930, ascendería a la cantidad de 131.000 pesetas y el contrato quedaría firmado por las partes el 26 de noviembre de 1930.

El ambiente anticlerical que trajo consigo la Segunda República no era el más propicio para el desarrollo de la Fundación Termens, al ser una institución religiosa. En principio estaba prevista su inauguración para 1931, pero a los retrasos inevitables en la terminación de las obras se le unirían las incertidumbres derivadas de la política del país y de la ciudad de Cabra.

Con el triunfo de la derecha en las elecciones generales de noviembre de 1933 mejorarían las relaciones del Estado con la Iglesia. Así, después de superar numerosas trabas administrativas, en 1934 la Fundación Escolar Termens estaba ultimada.

El periódico local La Opinión informaba sobre la bendición de estos nuevos grupos escolares, que se inaugurarían el 16 de julio de 1934:

«Ayer lunes 16, a las 8 de la mañana, se llevó a efecto con gran solemnidad, la bendición de los Grupos Escolares que, para niños pobres, ha fundado en esta ciudad la Excma. Sra. Dª Carmen Jiménez Flores, Vizcondesa de Termens. Aludida ceremonia y la primera Misa, estuvo a cargo del Rvdo. Padre Adolfo Tobar, Visitador de los PP: Paúles y de las HH: de la Caridad».

Y es que quiso su fundadora, efectivamente, que este colegio fuera en beneficio de los más humildes y para ello costeó no solo la obra y su dotación, sino que además destinó una renta en vida y la renta futura de un capital fundacional.

Por otra parte, era su deseo que su nueva escuela estuviera regida por las Hijas de la Caridad, lo que la llevó a establecer un contrato, «conforme al cual las Hijas de la caridad se establecen en Cabra para encargarse de unas escuelas gratuitas». Dicho acuerdo fue «celebrado y firmado», por una parte, por la vizcondesa de Termens, fundadora, y de la otra por Adolfo Tobar, director de las Hijas de la Caridad, y sor Justa Domínguez, visitadora de las mismas.

Sin duda, la presencia del padre Adolfo Tobar Mayoral, superior de los Padres Paúles y director general de las Hijas de la Caridad en España, y de sor Justa Domínguez, superiora de las Hijas de la Caridad españolas, es importantísima para comprender el alcance y compromiso entre esta congregación religiosa y la vizcondesa de Termens.

Convenio

En el referido convenio firmado, a las cláusulas referentes a la organización del establecimiento, empleos y dotación de las monjas, etcétera, Carmen Giménez añade otras en las que especifica que la fundación constaría de «cuatro hermanas, por lo menos, y dos de ellas con el título de maestras» y expresa que, además, serán las responsables del cuidado y mantenimiento del mausoleo trasladado a la iglesia de la fundación.

A partir de 1934, la Fundación Escolar Termens iniciará su actividad docente continuando la labor anterior desarrollada en el antiguo colegio del hospital, y con la satisfacción de las hermanas de la Caridad de entonces: sor Emerita Goñi, sor Felisa Calvo, sor Sabina Prada y la superiora, sor Peregrina Olmos, vieron cumplida la promesa de la vizcondesa de que tendrían una «escuela modelo» moderna y perfectamente dotada.

En 1940, el Ministerio de Educación aprueba su clasificación como benéfico-docente y poco después, en mayo de 1942, en el acta de una habitual visita realizada a la Fundación Termens, la entonces inspectora de educación de Primera Enseñanza, Josefa Moyano, escribe con emoción:

«Si la educación en el concepto católico ha de ser formación integral del individuo y hacer del niño el hombre perfecto, teniendo por modelo a Jesucristo, necesariamente hay que afirmar que las Hermanas de la Caridad que dirigen estas escuelas de la Fundación Termens realizan una obra educativa completa».

Somos muchos los que, a pesar del tiempo transcurrido, aún tenemos presente nuestro paso por el colegio de Termens y el recuerdo de sus monjas: la rectitud de sor Isabel, la paciencia de sor Julia, el mal genio de sor María y, cómo no, el cariño de sor Pilar.

La última

Sor Pilar Pedrosa, la que ya es la última de las monjas de Termens y de la que nos quedará para siempre su paciencia infinita cuando los niños acudían a su mesa a leer la página correspondiente de la cartilla, y en mi caso (disculpen la referencia personal) cuando para sofocar mi lloriqueo infantil me daba un puñado de lápices de colores y me ponía a dibujar a su lado, pegado a sus faldas; algo que para un niño como yo (entonces de cincos o seis años) era el regalo maravilloso de aquella monja, tan guapa como mi madre.

Tiene razón el profesor José Luis Casas cuando afirma que el juego de la memoria es como un cesto de cerezas: tiras de una y sale otra, y otra y no hay forma de terminar. Por eso hablar del colegio de Termens, para muchos de nosotros, supone recuperar multitud de imágenes, evocaciones, recuerdos...

Publicado en el Diario CÓRDOBA (11/01/2025)

https://www.diariocordoba.com/cordoba/2025/01/10/adios-monjas-termens-113255368.html





Conferencia sobre LA INFANTONA en el Colegio de Médicos de Sevilla



El investigador y escritor Salvador Guzmán Moral, presidente de la Fundación Aguilar y Eslava de Cabra (Córdoba), disertó el jueves 19 de diciembre de 2024 en la sede institucional del Real e Ilustre Colegio de Médicos de Sevilla (RICOMS), acerca de la figura de "La Infantona: Carmen Giménez Flores, vizcondesa de Termens" en una nueva conferencia organizada por la Sociedad Sevillana de Médicos Escritores y Artistas "Nicolás Monardes".


El acto comenzó con la salutación del Dr. D. Antonio Petit Gancedo, como presidente de la Sociedad Sevillana de Médicos Escritores y Artistas "Nicolás Monardes", a la que siguió la presentación del conferenciante, que la realizó el artista y académico D. Juan Manuel Miñarro López.

Miñarro se refirió a Salvador Guzmán como su discípulo y amigo, a quien le une extraordinarios lazos académicos, afectivos, artísticos y profesionales. Valoró no sólo su trabajo de investigación que materializó en la tesis doctoral sobre el Mausoleo de la vizcondesa de Termens, que él también dirigió, sino un sinfín de actividades, trabajos y proyectos entre los que ha destacado como restaurador, imaginero, profesor, director del Instituto Aguilar y Eslava, presidente de la Fundación Aguilar y Eslava e impulsor del magnífico Museo de la Pasión de Cabra.

Por su parte, Guzmán agradeció la presencia del público asistente, la invitación a participar en este ciclo de conferencias por parte de su buen amigo, el Dr. Antonio Petit y, especialmente, las palabras del profesor Miñarro, a quien recalcó le une el afecto y la admiración por ser su maestro y el haber compartido numerosos e ilusionantes proyectos. Guzmán calificó a Miñarro como un verdadero genio del arte, que sin duda pasará a la historia pero que, sin embargo, sigue siendo una persona cercana, afable y generosa.


La intervención de Salvador Guzmán sobre la vida y obra de Carmen Giménez, vizcondesa de Termens, se desarrolló en torno a ocho apartados: ¿QUIÉN ERA CARMEN GIMÉNEZ FLORES?; ORLEANS-BORBÓN, UN MATRIMONIO DE ESTADO; INFANTONA EN SANLÚCAR; SUEÑOS DE GRANDEZA; SUS VIAJES; RUPTURA Y PROBLEMAS JUDICIALES; DORMIR ES DULCE Y MÁS AÚN SER DE PIEDRA; y LA FUNDACIÓN TERMENS.

Además, toda su disertación estuvo ilustrada con interesantes fotografías históricas de Carmela Giménez, la Infantona, una colección de retratos en su mayoría cedidos por la familia egabrense Ropero Marín y de otros coleccionistas.

Guzmán, finalizaba su intervención agradeciendo la atención prestada por el publico asistente, al que citó para una próxima presentación de la reedición de su libro: "LA INFANTONA - Rival de la infanta Eulalia- Carmen Giménez Flores, vizcondesa de Termens", que está prevista para 2025.













Inscripción definitiva del Mausoleo de la Vizcondesa de Termens de Cabra como Bien de Interés Cultural (BIC)



El Mausoleo de la Vizcondesa de Termens de Cabra ha quedado inscrito de forma oficial y definitiva como Bien de Interés Cultural (BIC) en la tipología de Monumento, dentro del Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.

Así aparece en el 
Decreto 199/2024 de fecha 3 de septiembre de 2024 y que se ha publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) Número 176 - Martes, 10 de septiembre de 2024.

De esta forma acaba un largo proceso administrativo que arrancaba en 2023, cuando quedaba incoado el procedimiento para esta declaración, con audiencia al Ayuntamiento de Cabra, organismos y particulares interesados. 

No habiéndose recibido escritos de alegaciones durante dichos trámites, se ha procedido a la incripción definitiva, a propuesta de la Consejera de Cultura y Deporte y previa deliberación del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía.

Concretamente lo que se ha acordado es lo siguiente:

1.- Inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Monumento, el Mausoleo de la Vizcondesa de Termens, en Cabra (Córdoba), cuya descripción figura en el anexo al decreto.

2.- Inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz el entorno del bien, con arreglo a lo dispuesto en los artículos 27 y 28 de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre. Dicho entorno abarca los espacios públicos y privados, las parcelas, inmuebles y elementos urbanos comprendidos dentro de la delimitación que figura en el anexo y, gráficamente, en el plano de delimitación del bien y su entorno.

3.- Inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Bienes de Interés Cultural, por constituir parte esencial de su historia, los bienes muebles que se relacionan y describen en el anexo al presente decreto.

4.- Instar la inscripción en el Registro de la Propiedad correspondiente y en el Registro Autonómico de Instrumentos de planeamiento, de convenios urbanísticos y de los bienes y espacios catalogados, a través de su inclusión en el catálogo urbanístico del municipio afectado.

5.- Hacer saber a los propietarios, titulares de derechos y simples poseedores de los bienes que tienen el deber de conservarlos, mantenerlos y custodiarlos, de manera que se garantice la salvaguarda de sus valores. Asimismo, deberán permitir su inspección por las personas y órganos competentes de la Junta de Andalucía, así como su estudio por las personas investigadoras acreditadas por la misma.

6.- Dar traslado a la Administración General del Estado para su constancia en el registro correspondiente.

7.- Ordenar que el presente decreto se publique en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía.

Como ya explicamos en su día, esta declaración de BIC tiene la particularidad de que afecta a un conjunto patrimonial que consta de dos elementos separados; por una parte, la capilla funeraria original que se encuentra en el cementerio municipal San José, y por otra parte los elementos escultóricos principales que se localizan actualmente en la capilla de la Fundación Termens.

De esta forma se preserva jurídicamente un bien patrimonial egabrense por el que venimos trabajando desde hace más de treinta años y que lamentablemente coincide con la marcha definitiva de la Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl de la Fundación Termens, que han sido sus verdaderas valedoras a lo largo de su larga historia material y sentimental...